Estudiantes El Colla de Rosario, una institución nacida el 16 de diciembre de 2007, que apenas va a cumplir tres años, se clasificó campeón departamental de Colonia. Qué gran premio para esos esforzados dirigentes que asumieron el desafío de fusionar a dos clubes en dificultades, con enorme patrimonio, y transformarla en un grandísimo, que hoy es orgullo de todo Rosario.
Por eso, Huguito Delbuggio (Estudiantes) y Jorge Cabrera (El Colla), tenían una sonrisa a pleno cuando la copa estaba en manos de sus chicos de verde y rojo, en honor a los colores de las dos instituciones fusionadas.
Los pichoneros se llevaron el título de campeón y festejaron a lo grande. Cuando Luis Barrientos estrelló la pelota contra la red de Joaquín Hernández, el aire se convirtió en alivio. Es que habían pasado casi dos horas de tensión, nervios, angustias, para otro cero a cero, esta vez con definición por penales. Fue una gran final en el Parque Dr. Emilio Andreón. Esparta salió a buscar el protagonismo del local y Estudiantes El Colla, el orden de un equipo equilibrado, con personalidad y bien parado.
En los costados y con gran corrección, el público fue fantástico. Dos hinchadas, bien puestas. Color, banderas, bombos, redoblantes, papelitos. Precioso clima para un final electrizante.
Habían igualado en cancha de Estudiantes El Colla en cero tanto. Prácticamente no había ventajas. Acaso el ser locales y conocer un poco más la cancha para el equipo albinegro de Esparta. Acaso no haber recibido goles en la suya y un gol lo ponía casi con el título al visitante.
Nervio, entrega, entusiasmo, amor por la camiseta, corrección, todo fue destaque en una tarde inolvidable para el fútbol del Departamento de Colonia.
“Las finales son para ganarlas y hay que ganarlas”, decía el reconocido Darwin Quintana (ex Peñarol, Rampla, Tacuarembó, Deportivo Colonia), que dirige a los rosarinos.
Leonardo Mar, el arquero que fue héroe al detener el penal a su colega Hernández, repetía: “Fuimos a la Argentina con Joaquín y en una definición por penales lo pateó al medio. Me acordé y esta vez me quedé parado. Tuve suerte”, dijo para revivir uno de los grandes momentos previos al título.
Esparta fue un formidable rival, que luchó y tuvo cinco situaciones claras contra tres de su rival en el segundo tiempo.
Los locales se fueron para dejar en la cancha el festejo tranquilo de los vencedores, después la caravana que recorrió los diez kilómetros con banderas, bocinas y un Jugador (Esteban Estazione) se fue corriendo sin parar, cumpliendo una promesa. La noche fue larga, pero la disfrutaron.

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